La negación
es campo fértil de cultivo de las conductas que llamamos codependientes:
controlar, concentrarnos en los demás y descuidarnos a nosotros mismos. La
enfermedad y conductas compulsivas o adictivas pueden también surgir durante la
negación.
La negación
puede ser confusa porque se parece a dormir. No estamos realmente conscientes
de lo que estamos haciendo hasta que hemos terminado de hacerlo. Forzarnos a
nosotros mismos –o a cualquier otra persona- a enfrentar la verdad, por lo
general no ayuda. No enfrentaremos los hechos hasta que estemos listos.
Tampoco, parece, los enfrentará nadie más. Podemos admitir la verdad por un
momento, pero no nos permitiremos hacernos saber que lo sabemos hasta que nos
sintamos
suficientemente a salvo, seguros y preparados para lidiar con ella y superarla.
Hablar con
amigo que nos conocen, nos aman, nos apoyan, nos alientan y nos afirman nos
ayuda.
Ser amables,
amorosos con nosotros mismos y afirmarnos nos ayuda. Pedirnos a nosotros mismos
y a nuestro Poder Superior que nos guié al atravesar el cambio, nos ayuda.
El primer
paso hacia la aceptación es la negación. El primer paso para superar la
negación es aceptar que podemos estar en negación, y luego gentilmente
permitirnos a nosotros mismos avanzar.
“Dios mio,
ayúdame a sentirme suficientemente a salvo y seguro hoy para aceptar lo que
necesito aceptar”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario