6 de diciembre
Muchos de
nosotros fuimos victimados, a veces más de una vez. Podemos haber sufrido abuso
físico, abuso sexual o haber sido explotados por las adicciones de otro.
Entendemos
que si otra persona ha abusado de nosotros, eso no es motivo para que sintamos
vergüenza. El sentimiento de culpa por el acto de abuso le pertenece al
perpetrador, no a la víctima.
Aunque en
recuperación caigamos presas de la victimización, eso no es causa de vergüenza.
La meta de
la recuperación es aprender a cuidar de uno mismo, aprender a liberarnos de la
victimización y a no culparnos por las experiencias pasadas. La meta es
equiparnos para que no sigamos siendo victimados debido a la vergüenza y a
sentimientos no resueltos a causa de la victimización original.
Cada uno de
nosotros tiene su propio trabajo que hacer, sus propios asuntos, sus tareas de
recuperación. Una de esas tareas es dejar de señalar al perpetrador con el
dedo, porque eso nos perturba. Aunque hacemos a cada persona responsable de su
propia conducta y ésta deba dar cuenta de ella, aprendemos a tener compasión
por el perpetrador. Comprendemos que han estado en juego muchas cosas en la
vida de esa persona. Al mismo tiempo, nosotros no nos aferramos a la vergüenza.
Aprendemos a entender el papel que nosotros jugamos en nuestra victimización,
cómo caímos en ese papel y nos rescatamos a nosotros mismos. Pero ésa es una
información con la que debemos equiparnos para que no necesite suceder esto
otra vez.
Dejar ir la
vergüenza de la víctima. Tenemos asuntos por resolver y tareas por hacer, pero
uno de nuestros asuntos es no sentirnos culpables y equivocados porque hemos
sido victimados.
“Hoy me
libraré de toda vergüenza de víctima que pueda haber estado albergando o a la
que pudiera haber estado aferrándome”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario