OCTAVO
PASO
Hicimos una lista de todas las
personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño
que les causamos.
Continuamos
nuestro viaje hacia nuestro alivio de un día a la vez de la adicción a la
nicotina en el Octavo Paso al prepararnos nosotros mismos para reparar el daño
a todas las personas a quienes hemos ofendido y estar dispuestos a hacerlo. El
propósito de este paso es conseguir liberarnos de la culpa sobre nuestras
acciones e interacciones pasadas con otras personas.
Definimos “daño” como cualquier forma
de daño físico, mental, emocional o espiritual que nuestras acciones puedan
haber causado a otros. Si conservamos nuestro inventario del Cuarto Paso, tal
vez tengamos ya una lista de personas con quienes hemos tenido interacciones
negativas. Muchos de nosotros usamos ésta como nuestro punto de partida para el
Octavo Paso. Examinamos el área completa de las relaciones personales y
buscamos en nuestros recuerdos a la gente a quienes hemos ofendido. Entre más
reciente y dañada la relación, surgirá más rápido el recuerdo. Regresamos a
través de nuestras vidas, pidiendo la guía y dirección de nuestro Poder
Superior y pusimos por escrito los nombres de estas personas.
Mientras preparábamos esta lista de
reparaciones pendientes, el adicto adentro intentaba algunas veces colorear
nuestro pensamiento con toda clase de racionalizaciones. Parecía realmente
verdadero si anticipamos prematuramente la preparación real de las reparaciones
del daño que se llevaron a cabo en el Noveno Paso. El Octavo Paso sugiere que
hagamos una lista y estemos dispuestos. No es el paso para la reparación del
daño directo. Permanecimos en el Octavo Paso y trabajamos el Noveno Paso en su
propio turno.
Conforme veíamos la lista de personas
a quienes se les debía una reparación a su daño, pudimos eliminar de nuestras
mentes las faltas, percibidas o reales, que otros nos habrían hecho a nosotros.
Nuestro propósito no era evaluar la conducta de los demás sino ver solamente
nuestra parte de la interacción. Teníamos que tener en mente que estábamos aquí
para limpiar los restos de nuestro pasado, no para responsabilizar a otros por
nuestras maldades.
Algunos ejemplos de daños fueron
relacionados directamente a nuestro uso de la nicotina, especialmente si hemos
sido inconsiderados o egoístas en nuestro hábito alrededor de la familia, amigos
o compañeros de trabajo. Examinamos el impacto de nuestro humo de segunda mano
en aquéllos que habían estado en nuestra presencia, recordando tanto a las
personas que conocíamos y todos los extraños que se cruzaron en nuestro camino.
También examinamos la contaminación que hemos agregado al medio ambiente con
las colillas de cigarros que dejamos en las calles de la ciudad y en las
veredas de las montañas. Examinamos el daño sutil que podríamos haber causado
en nuestras relaciones por la forma en que habíamos usado los cigarros como una
barrera para la intimidad, creando una pantalla de humo real para mantener una
distancia emocional entre nosotros y aquéllos en nuestras vidas. Si nuestro
humo generó daño físico, como las quemaduras de cigarros, listamos la
restitución que se debía.
Luego hicimos una anotación del daño
que causamos que no estaba relacionado directamente a nuestra adicción a la
nicotina. Esto incluía a aquéllos que dañamos debido a nuestra ira, temores,
orgullo y otros rasgos de la personalidad que habíamos explorado en nuestro
Cuarto Paso.
Algunos de nosotros encontramos
valioso colocarnos nosotros mismos en nuestra lista de reparaciones de daño.
Tanto del daño causado por el uso de nicotina y los defectos que acompañan a
nuestra adicción, como aislamiento y baja autoestima, fueron de gran daño a
nuestros cuerpos y vidas.
Encontramos que tuvimos muy poco
progreso en nuestra nueva manera de vivir hasta que retrocedimos e hicimos un
examen preciso y abundante de los restos de nuestro pasado. No pudimos
desarrollar las mejores relaciones posibles con cada persona que conocimos
hasta que “lleguemos limpios” a nosotros mismos, a Dios, y a otro ser humano, y
ahora – a la gente involucrada en nuestro patrón destructor.
Había un largo período de
reconstrucción por delante. Un gruñido o mascullado de remordimiento de que lo
sentíamos no iba a funcionar. Un padrino o amigo de confianza podría ayudarnos
a lograr la objetividad en prepararnos para llegar a estas personas. No dudamos
en buscar ayuda de nuestros amigos y le pedimos a Dios la voluntad para
proceder al Noveno Paso.

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