9 de diciembre
Está bien pedir
ayuda.
Una de las
cosas más absurdas que nos hacemos a nosotros mismos es no pedir la ayuda que
necesitamos de un amigo, de un miembro de la familia, de nuestro Poder Superior
o de la fuente adecuada.
No tenemos
por qué batallar solos con sentimientos y problemas.Podemos pedir la ayuda de
nuestro Poder Superior y pedirle apoyo y aliento a nuestros amigos.
Ya sea que
lo que necesitemos sea información, aliento, una mano, una palabra, un abrazo,
alguien que nos escuche o un empujón, podemos pedirlo. Podemos pedirle a la
gente lo que necesitemos de ella. Podemos pedirle a Dios lo que necesitemos de
El.
Es
autodestructivo no pedir la ayuda que necesitamos. Nos mantiene atorados. Si lo
pedimos durante el tiempo y con la energía suficiente, si dirigimos nuestra
petición a la fuente adecuada, tendremos la ayuda que necesitamos.
Hay una
diferencia entre pedirle a alguien que nos respete y pedirle a alguien en forma
directa la ayuda que necesitamos de él o de ella. Podemos ir al grano y dejar
que los otros elijan si nos ayudan o no. Si la respuesta es no, podemos lidiar
con eso.
Es
autodestructivo insinuar, lamentarnos, manipular u obligar a la gente a que nos
ayude. Es molesto acudir a la gente en plan de victimas y esperar que ellos nos
rescaten. Es sano pedir ayuda cuando lo que necesitamos es ayuda.
“Mi problema
es la vergüenza”, dijo una mujer. “Quería pedir ayuda para lidiar con esto,
pero me daba demasiada vergüenza. ¿No es una locura?.
Nosotros que
estamos ávidos de ayudar a los demás podemos aprender a permitirnos a nosotros
mismos recibir ayuda. Podemos aprender a hacer tratos limpios acerca de pedir y
recibir la ayuda que necesitamos.
“Hoy pediré
ayuda si la necesito, de la gente y de mi Poder Superior. No seré una victima,
esperando impotente a que me rescaten. Mi petición de ayuda la haré especifica
y al grano y le daré espacio a la persona para que elija si me quiere ayudar o
no. Ya no seguiré siendo un mártir rehusándome a recibir la ayuda que merezco
en la vida, la ayuda que hace la vida más fácil. Dios mío, ayúdame a dejar ir
mi necesidad de hacerlo todo solo. Ayúdame a usar el vasto
universo de
recursos que tengo a mi disposición”.

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